La protección de menores en internet se ha convertido en un desafío crítico para las plataformas digitales. Con regulaciones cada vez más estrictas, el incumplimiento puede suponer multas millonarias o incluso el bloqueo de servicios.
Al mismo tiempo, las empresas deben garantizar que la experiencia de los usuarios adultos no se vea afectada, equilibrando seguridad, cumplimiento y usabilidad. |