Con motivo del Día Internacional de la Enfermería, hablamos con Esperanza Alonso, enfermera especialista en Enfermería del Trabajo, presidenta de la Comisión Deontológica del Colegio de Enfermería de Asturias y vocal de la Comisión Deontológica que ha elaborado el nuevo Código Ético y Deontológico de la Enfermería Española. Además, forma parte del Grupo de Trabajo de Información para Pacientes de la Asociación Española de Vacunología.
Hoy, 12 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Enfermería. ¿Qué significa esta conmemoración para el colectivo?
Es una oportunidad para visibilizar el valor social, científico y humano de nuestra profesión. No es únicamente una fecha conmemorativa, sino también un momento para recordar que el cuidado es uno de los pilares esenciales del sistema sanitario.
La enfermería está presente en todos los ámbitos: en la asistencia, la prevención, la educación para la salud, la salud pública, la atención comunitaria, la salud laboral y el acompañamiento a las personas en situaciones de especial vulnerabilidad. Nuestro trabajo no se limita a realizar técnicas; implica valorar, escuchar, educar, proteger la dignidad de las personas y defender sus derechos.
Este día nos permite reivindicar el papel de las enfermeras y renovar nuestro compromiso con una atención segura, competente, cercana y ética.
Cuando hablamos de vacunación, a menudo se piensa solo en el acto de administrar una vacuna. ¿Qué papel desempeña realmente la enfermería antes, durante y después de ese momento?
La vacunación no empieza ni termina con la administración de una dosis. Es un proceso asistencial completo en el que la enfermería tiene un papel fundamental.
Antes de vacunar, la enfermera valora a la persona, revisa antecedentes, identifica posibles riesgos, resuelve dudas y ofrece información clara y comprensible. Durante la administración, garantiza la seguridad del procedimiento, la correcta identificación, la técnica adecuada, el respeto a la persona y el registro correspondiente. Después, observa posibles reacciones, informa sobre los efectos esperables, orienta sobre cuándo consultar y mantiene la trazabilidad del acto vacunal.
Por tanto, vacunar no es solo administrar una vacuna. Es informar, acompañar, prevenir, registrar y generar confianza.
¿Por qué la relación de confianza entre enfermera y paciente es tan importante para resolver dudas, miedos o reticencias ante las vacunas?
Porque muchas dudas sobre las vacunas no se resuelven únicamente con datos. También requieren escucha, empatía y una comunicación adaptada a cada persona.
La enfermera suele ocupar una posición de gran proximidad con la ciudadanía. Esa cercanía permite identificar miedos, creencias, experiencias previas o información errónea que puede estar influyendo en la decisión de vacunarse. Cuando una persona se siente escuchada y no juzgada, es más fácil que pueda expresar sus dudas y recibir una orientación adecuada.