No todos los problemas de consumo son pequeños. Algunos llegan de golpe y generan una enorme preocupación, especialmente entre las personas mayores.
Desde la Oficina de Consumo de la Mancomunidad de Aguas Río Algodor atendimos recientemente el caso de un vecino de entre 60 y 70 años que recibió una factura telefónica de 2.800 euros, pese a utilizar un teléfono móvil básico, sin aplicaciones ni servicios avanzados.
Tras revisar la documentación, se comprobó que había sido víctima de una suplantación de identidad: un tercero contrató dos teléfonos de alta gama a su nombre, quedándose con los dispositivos mientras la deuda recaía sobre el afectado.
Desde la Oficina de Consumo se realizaron las gestiones con la operadora y se orientó al vecino para presentar denuncia ante la Guardia Civil.